Cuando aparecen noticias sobre una guerra internacional mucha gente se pregunta si eso puedeafectar al precio de la vivienda. Lo primero que conviene tener claro es que el mercado inmobiliario depende de muchísimos factores: tipos de interés, empleo, oferta de vivienda, crecimiento económico o confianza de los compradores. Un conflicto por sí solo no determina lo que va a pasar con los precios, pero sí puede mover algunas piezas importantes de la economía.
Tampoco todas las situaciones son iguales. Si un país entra directamente en guerra o sufre una invasión, lo habitual es que su mercado inmobiliario se paralice. Pero cuando el conflicto ocurre lejos, como en el caso de la tensión en Irán, el impacto en lugares como España o el País Vasco es mucho más indirecto. Aun así vivimos dentro de una economía global y lo que ocurre en el mundo termina teniendo algún efecto.

Uno de los primeros lugares donde se nota es en la energía. Oriente Medio es una zona clave para el suministro mundial de petróleo y gas. Cuando aumenta la tensión en esa región, el precio de la energía suele subir porque el mercado teme problemas en el suministro. Europa, además, depende bastante de la energía que importa del exterior.
Cuando la energía se encarece, producir y transportar casi cualquier cosa cuesta más dinero. Ese aumento de costes acaba trasladándose a muchos productos y servicios y es lo que conocemos como inflación.
La inflación también afecta directamente al sector inmobiliario. Cuando sube el coste de la energía y de los materiales, construir viviendas nuevas se vuelve más caro. Esto puede hacer que algunos proyectos se retrasen o que se construya menos obra nueva durante un tiempo. Y cuando la oferta de vivienda nueva se frena mientras la demanda sigue existiendo, los precios de la vivienda que ya está construida tienden a sostenerse o incluso a subir.
Además, el inmobiliario tiene una característica interesante en contextos inflacionarios. Históricamente ha funcionado bastante bien como protección frente a la inflación, porque es un activo real que tiende a adaptarse al aumento general de los precios.

Otro efecto que suele aparecer en momentos de incertidumbre es el comportamiento de los inversores. Cuando los mercados financieros están muy agitados, con subidas y bajadas constantes como estamos viendo últimamente en la bolsa, parte del dinero suele buscar activos más estables.
Y ahí el inmobiliario vuelve a ganar protagonismo. A diferencia de la bolsa, el precio de la vivienda suele moverse mucho más despacio y con menos sobresaltos. En países como España, además, existe una demanda constante de vivienda que hace que el mercado sea relativamente sólido.
A todo esto se suma otro factor importante: los tipos de interés. Aunque en los últimos años han tenido movimientos, actualmente siguen situándose en niveles bastante interesantes para financiar una vivienda, especialmente en hipotecas a tipo fijo.

Si la inflación vuelve a repuntar por tensiones internacionales, no se puede descartar que los tipos se mantengan más altos durante más tiempo. Por eso, para muchas personas que están pensando en comprar vivienda, esperar demasiado puede significar hacerlo en un contexto financiero menos favorable.
Si estás valorando comprar o invertir y no tienes claro cuál puede ser el mejor momento, en Asergoi Properties estaremos encantados de escucharte y analizar tu caso. Muchas veces una conversación a tiempo ayuda a ver oportunidades que no siempre son tan evidentes.



